El 19 de octubre vivimos un día lleno de gozo y celebración espiritual.
El bautismo fue un paso de fe y obediencia que simbolizó el nuevo nacimiento en Cristo Jesús. A través de este acto público, los participantes declararon que habían sido limpiados de su pasado y que ahora viven una vida nueva guiada por el Espíritu Santo.
En nuestra iglesia, celebramos los bautizos como una verdadera fiesta espiritual, dando gloria a Dios por cada persona que decidió entregar su vida a Cristo. Fue un momento de alegría, compromiso y testimonio delante de toda la familia de la fe.
Agradecemos a Dios por lo que hizo en este día y por cada vida transformada en Su presencia.

